El turbo es el que le da la fuerza a un motor diésel moderno. Cuando falla, el camión se nota "ahogado", sobre todo en las subidas y con carga. Pero ojo: muchas veces el turbo se cambia sin necesidad, porque el problema real estaba en una manguera, un sensor o el filtro de aire.

Qué hace el turbo

El turbo aprovecha los gases del escape para mover una turbina que, en el otro extremo del mismo eje, comprime el aire que entra al motor. Más aire significa que el motor puede quemar más combustible y entregar más potencia. Gira a velocidades altísimas y depende por completo de recibir aceite limpio y en cantidad suficiente para lubricarse y enfriarse.

En los motores más nuevos, como los de los Actros y New Actros, el turbo tiene además un control electrónico de la presión de sobrealimentación. Eso significa que una falla puede venir de la parte mecánica o de la parte electrónica.

Síntomas de un turbo con problemas

  • Pérdida de potencia, sobre todo en subidas y con carga.
  • Silbido fuerte o ruido de sirena al acelerar, distinto al sonido normal del turbo.
  • Humo azul (aceite quemándose) o humo negro (poco aire para el combustible). Lo explicamos en detalle en qué significa cada color de humo.
  • El motor consume aceite entre mantenciones sin fugas visibles.
  • Aceite en las mangueras de admisión o en el intercooler.
  • Testigo del motor encendido con códigos de presión de sobrealimentación, o el camión en modo de emergencia.
  • Más consumo de combustible de lo normal (ver causas del consumo alto).

Por qué se daña un turbo

  • Lubricación deficiente: aceite vencido, sucio o de especificación incorrecta. Es la causa más común.
  • Apagar el motor caliente de inmediato después de un esfuerzo fuerte. El turbo sigue girando sin aceite circulando. Conviene dejarlo en ralentí un rato antes de apagar.
  • Suciedad o partículas que entran por un filtro de aire en mal estado o una manguera rota, y dañan las aspas.
  • Actuador o geometría variable trabada por hollín, típico cuando el camión hace muchos tramos cortos.

No siempre es el turbo

Antes de cambiar un turbo, que es una pieza cara, hay que descartar lo más simple. Una manguera de admisión suelta o rota, un intercooler con fuga, un filtro de aire tapado, un sensor de presión fallando o problemas en la válvula EGR pueden dar exactamente los mismos síntomas. Si se cambia el turbo sin corregir la causa, el turbo nuevo puede durar muy poco.

Qué hacemos en el taller

En Trucks Repair leemos los códigos de falla con diagnóstico electrónico, revisamos presiones, mangueras, intercooler y el juego del eje del turbo. Solo si el turbo está realmente dañado recomendamos cambiarlo, y además buscamos qué lo dañó para que no vuelva a pasar.